Instalarse en Suiza supone una cadena de trámites con plazos cortos que dependen unos de otros: registro de llegada, permiso de residencia, seguro de enfermedad, escolarización, fiscalidad. La dificultad no está tanto en cada paso como en su encadenamiento.
Organizamos esta secuencia para toda la familia y coordinamos a las autoridades, sus abogados, sus asesores fiscales y los proveedores locales. Los permisos los deciden únicamente las autoridades; nuestro papel es preparar expedientes completos y seguir cada trámite.
Permisos de residencia
Coordinación de las solicitudes de permiso de residencia en Suiza ante la oficina cantonal de migración — la OCPM en Ginebra — en el marco fijado por la Secretaría de Estado de Migración (SEM): permiso B, C o L según su situación, y estatuto de trabajador fronterizo (G) cuando corresponda. Las cuestiones de derecho de extranjería se tratan con sus abogados.
Registros
Registro de llegada ante la oficina cantonal o el municipio, según el cantón, cambios de dirección y seguimiento de los documentos exigidos para cada miembro de la familia.
Seguro de enfermedad
Afiliación de cada miembro de la familia al seguro de enfermedad obligatorio (LAMal) dentro del plazo legal tras la llegada, con una lectura clara de los modelos disponibles.
Colegios y vivienda
Coordinación de la elección del colegio, público o privado, y de la búsqueda de vivienda con agencias y administradoras de fincas, al ritmo del calendario familiar.
Vida práctica
Canje del permiso de conducir extranjero, matriculación de vehículos, cuentas bancarias y seguros: los trámites del día a día, seguidos hasta el final.
Situación fiscal
Coordinación de su situación fiscal a la llegada con sus asesores fiscales, incluido el análisis de la tributación según el gasto (forfait fiscal) cuando se cumplen las condiciones legales.
Una llegada serena
Cada trámite llega en su momento, sin duplicidades ni olvidos. Usted se dedica a instalarse; nosotros mantenemos el hilo con las autoridades y sus asesores.
Los permisos de residencia los conceden las autoridades cantonales y federales, que deciden por sí solas. El asesoramiento jurídico y fiscal corresponde a sus abogados y asesores fiscales. Ridger asegura la coordinación y el seguimiento administrativo. Ridger no gestiona activos ni presta asesoramiento en materia de inversión.
